Entre los recursos financieros de la empresa, que necesita
para su creación, desarrollo y expansión, pueden diferenciarse los fondos o
recursos propios, que asumen el riesgo de la gestión empresaria, constituidos
por aportes de los socios, en dinero efectivo o acciones, y por las reservas
(beneficios acumulados); y los recursos ajenos, provenientes de terceros, por
ejemplo, de proveedores que otorgan mercadería a crédito y préstamos bancarios,
por los cuales la empresa se obliga a rembolsar el capital y pagar intereses, a
corto, mediano o largo plazo.
Estas ofertas de efectivo tienen lugar en el
denominado mercado financiero donde las empresas pueden elegir el préstamo más
flexible y con menor tasa de interés, y también el lugar donde colocar sus
excedentes en depósito, percibiendo un interés en caso de no ser reinvertidos.
Una importante fuente de financiación empresaria es la
emisión de obligaciones convertibles en acciones, cuyo antecedente más lejano
es el de la “London Water Company” donde el rey Carlos I recurrió a este método
de convertir sus acciones en obligaciones. En Alemania comenzaron a usarse
desde 1924. Son también muy usadas en Estados Unidos y Canadá. Se usan ante
crisis financieras o expansión empresarial.
Los recursos financieros de las empresas en cuanto a su
gestión, o movimiento de los fondos disponibles, están a cargo de un área
específica, denominada de gestión financiera, que se ocupa de la liquidez de la
empresa y de su rentabilidad. Es muy importante realizar un planeamiento
financiero, que se convierte en un plan estratégico de cómo conseguir fondos y
como invertirlos.
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